Hoy, alguien me dijo de tu partida,
un amigo me dijo, que el soplo
del viento negro, te llevó.
He visto como el instante de tu risa
se desvaneció entre mis palabras,
y aquellas tuyas,
se han quedado vestidas de momentos.
Hoy he comprendido que tú no volverás;
los poemas se quedaron huérfanos,
ya no habrán letras para decirnos nada,
ni tan siquiera unas frases
compensando lo que un día, no dijimos.
Hoy, no hay abrazo, ni un simple beso,
ni tan siquiera ese adiós con que ambos
nos despedíamos en la anochecida,
tu adiós,
está esperando en la brisa susurrando;
que regreses nuevamente.
Te encuentras viajando hacia donde el beso
en toda su libertad, es más sincero.
Tuve la gran alegría de conocerte
al compás de unas letras compartidas
y hoy, amigo, me doy cuenta
de que somos inmensamente pequeños,
creyéndonos falsamente que la vida
es nuestra y para siempre.
Al final nos vamos llevándonos
tan solo el amor que cabe en el pecho
y el que dejamos un día sembrado
en ese huerto particular de la vida.
Hoy, ya no podrás leer estas líneas,
como hacías antaño, hoy,
solas se borran con lágrimas de duelo.
Hoy me doy cuenta, amigo,
que los momentos que tuvimos
me supieron a muy poco;
¡Nos faltó tiempo!

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