Homenaje

 

A las entrañas de sus entrañas

fueron a buscar el alimento;

más ella, una sorpresa les daría

engulléndolos en vida sin recelo.

Ellos treinta y tres fueron,

los mismos años que Jesús tuviera

cuando perdió la vida en la cruz

fría de un madero.

Por sus mentes, la vida y muerte

se pasearon por instantes;

pero quiso Dios, que la tierra

vomitara de sus entrañas

a los mineros de Copiapó

Uno a uno, los treinta y tres

volvieron a ver la luz del sol,

ese cielo del desierto de Atacama,

sus familiares y amigos

que allí los esperaban.

Hoy volvieron a nacer

después de setenta días,

¡Que Dios a todos los Bendiga!

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS
Cerrar